Elena Diéguez lleva tiempo observando cómo muchas conversaciones sobre relaciones personales terminan simplificando conflictos complejos mediante etiquetas rápidas o conclusiones absolutas. La profesional, especializada en Comunicación NoViolenta (CNV), considera que gran parte de los problemas relacionales actuales no nacen únicamente de la falta de interés por entender al otro, sino de la dificultad real para comunicarse cuando aparecen emociones intensas como la frustración, el miedo o la defensiva.
“Entendernos no es automático, especialmente cuando nos sentimos heridos o activados emocionalmente”, explica Elena Diéguez. Desde su experiencia, muchas personas no aprendieron herramientas para sostener conversaciones incómodas sin reaccionar desde la tensión o la necesidad de defenderse constantemente.
La dificultad de entenderse cuando aparece el conflicto
Según Elena Diéguez, existe una tendencia creciente a interpretar cualquier dificultad relacional como una señal definitiva sobre la otra persona. Conceptos como “tóxico”, “narcisista” o “emocionalmente inmaduro” aparecen cada vez con más frecuencia en conversaciones cotidianas y redes sociales, muchas veces sin tener en cuenta la complejidad emocional que existe detrás de determinados comportamientos.
La especialista reconoce que existen relaciones dañinas donde mantener un vínculo sano resulta prácticamente imposible. Sin embargo, insiste en que la mayoría de las personas no actúan desde la maldad, sino desde sus propios límites emocionales, heridas o dificultades para expresar lo que sienten.
“La mayoría de las personas no son tóxicas: simplemente no aprendieron a comunicarse”, sostiene Elena Diéguez.
En muchos conflictos, explica, las personas intentan reaccionar rápidamente justificándose, defendiendo su postura o tratando de demostrar que tienen razón. Esa dinámica suele provocar que ambas partes se sientan cada vez menos escuchadas y más desconectadas emocionalmente.
Por eso considera importante dejar de entender la comunicación únicamente como la capacidad de hablar. Para la profesional, comunicarse implica también aprender a escuchar sin prepararse automáticamente para responder o contraatacar.
El reflejo empático como herramienta para rebajar tensiones
Dentro de la Comunicación NoViolenta, Elena Diéguez destaca especialmente una herramienta sencilla conocida como reflejo empático. Esta técnica consiste en intentar comprobar primero si realmente se ha comprendido lo que la otra persona siente o necesita antes de responder desde la propia experiencia.
Expresiones como “A ver si te estoy entendiendo…”, “¿Lo que te dolió fue…?” o “¿Lo que necesitas es…?” ayudan a generar una sensación de escucha real que puede modificar completamente el tono de una conversación.
“El objetivo no es ganar la discusión. Es crear la suficiente seguridad para entendernos y no convertirnos en enemigos”, afirma Elena Diéguez.
Desde su perspectiva, muchas relaciones importantes no necesitan necesariamente más conversaciones, sino conversaciones diferentes: con menos juicio, menos necesidad de defenderse y una mayor disposición a comprender la experiencia del otro.
La Comunicación NoViolenta, explica, no funciona como una fórmula inmediata para evitar conflictos, sino como una práctica que requiere intención, regulación emocional y aprendizaje continuo. Porque, como recuerda Elena Diéguez, hablar y comunicarse no siempre significan lo mismo.


